Se encuentra en:     Inicio / Artículos / Cuatro generaciones de mujeres al servicio del cliente, Montserrat Zurita Plans, propietaria de la Herboristería Sant Miquel

Un comercio emblemático en esta localidad barcelonesa, relativamente pequeño si consideramos sus dimensiones, pero de largo recorrido si tenemos en cuenta su trayectoria y su saber hacer.

Establecer un trato personal y de proximidad con los clientes, manteniendo la experiencia adquirida a lo largo del tiempo, es la receta que se dispensa en la herboristería Sant Miquel. “Hace 100 años mi bisabuela heredó los conocimientos de su marido, que era pastor, y en 1910 abrió un stand de hierbas en el mercado de la plaza Mayor de Manresa. Pero, debido a que los inviernos eran muy fríos, en 1919 decidieron abrir la tienda”, explica Montserrat, al repasar la historia familiar.

En sus inicios el proyecto era totalmente artesanal y es de suponer las dificultades que tuvieron que afrontar, hasta consolidarse como herbolario de referencia en la comarca.

Y no fue hasta el año 1950 cuando se decidió hacer un cambio radical en la tienda. “Hasta entonces se vendían hierbas en sacos y ese año se sustituyeron por 120 cajones de madera, en los que actualmente se almacenan las diferentes especias. Por motivos legales, ya no podemos recoger las hierbas nosotros mismos, ni tampoco las pueden traer los agricultores, así que adquirimos la mayor parte en casas comerciales”, relata la propietaria de Sant Miquel.

Clientela fidelizada

Los años han servido para que la herboristería cuente con una nutrida clientela, un consumidor fidelizado que responde a la atención personalizada que presta la tienda. “Tenemos un comprador, cuya edad oscila entre los 40 y 80 años, de clase social media. Un rango que se ha visto ampliado recientemente a edades más jóvenes, por la compra de productos eco/bio”, señala la dueña, que destaca también que “la atención personalizada es fundamental para conocer al cliente y poder aconsejarle mejor en su decisión de compra”.

Detrás del mostrador de Montse no solo hay hierbas, también tienen especias, cosmética, suplementos y complementos alimenticios a base de plantas , distintos tipos de miel, chocolate, frutos secos y cervezas artesanas. Dispone de servicio de nutricionista, dietética y plantas medicinales. Aunque lo más demandado son productos para el estrés, defensas, adelgazar y para dormir, entre las más de 3.000 referencias que distribuye.

El consumidor actual es un comprador bien informado que, en muchas ocasiones, prefiere acudir a tiendas como la de Montse, donde le aseguran la venta del producto más adecuado. En el caso de las hierbas, la elección no siempre es fácil. El consejo del especialista es imprescindible para satisfacer las expectativas del cliente.

Demanda estacional

Montserrat reconoce que la estacionalidad influye en el tipo de venta. “En invierno existe mayor demanda de productos para resfriados; en primavera para las alergias; en verano, para adelgazar y en otoño, para las defensas. A esto hay que añadir las enfermedades crónicas, como tensión alta o diabetes, entre otras, que requieren atención continuada”, apunta Montse.

La herboristería recibe a clientes de diferentes perfiles, en el caso de Sant Miquel la atención personalizada juega a su favor. “A veces, hablando con la gente te das cuenta de que te piden un producto y sin embargo, necesitan otro”, matiza la encargada.

También hay quien prefiere comprar online. “ De hecho, durante el confinamiento las ventas a través de este canal se han incrementado bastante, a pesar de no haber cerrado la tienda física. Aun así, normalmente este tipo de demanda es más frecuente entre clientes nacionales”. No obstante, reconoce que, “como en la mayoría de los sectores, la venta por internet está haciendo mucho daño”.

Coronavirus y futuro

La crisis del coronavirus ha modificado los hábitos de compra y las herboristerías no han sido una excepción. “ Los dos días anteriores al confinamiento las ventas aumentaron hasta duplicarse. Y durante el tiempo que duró, había mucha gente que no se acercaba a la tienda al creer que estaba cerrada. Otros clientes no podían desplazarse por no ser de la comarca. A éstos últimos les acercábamos el pedido gratuitamente hasta su casa. Actualmente, las ventas se han regularizado bastante”, recalca Montserrat Zurita.

La covid-19 invita a creer que el futuro no está escrito. En este sector, como en otros muchos, se esperan tiempos difíciles, que amenazan su supervivencia. “ La gente cada vez cuida más su salud y busca productos biológicos y de proximidad. Nosotros nacimos hace 100 años y aún estamos aquí. Ojalá podamos estar muchos más”, asegura orgullosa la heredera del negocio.

 

 

 

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