Sección: Expertos
Publicación: Revista nº 136
Carlos de Prada: “Nos inquietan las sustancias con propiedades de alteración hormonal”
Carlos de Prada, Responsable de la Campaña Hogar sin Tóxicos, Premio Global 500 de la ONU y Premio Nacional de Medio Ambiente, lucha, a través de la iniciativa Hogar sin Tóxicos, por eliminar una gran multitud de sustancias disruptoras endocrinas de la vida diaria de las personas
Carlos de Prada siempre ha pensado que la contaminación química es un tema de extrema relevancia para la salud humana y los ecosistemas. Naturalista desde la adolescencia, decidió dedicarse al periodismo ambiental. Su andadura como comunicador comenzó como responsable de ecología en el programa “El primero de la mañana” de Antena 3 de Radio en el año 1988. La gran parte de su labor ha sido radiofónica, aunque ha pasado por muchos medios de comunicación españoles.
A lo largo de su carrera ha sido guionista, narrador y director de varios programas. También ha escrito un buen número de libros, como “La epidemia química”, “Embarazo sin tóxicos” u “Hogar sin tóxicos”. Su trabajo ha sido tan importante que ha ganado el Premio Global 500 de la ONU y el Premio Nacional de Medio Ambiente.
Actualmente, Carlos de Prada trabaja sin descanso en la iniciativa Hogar sin Tóxicos. La fundó porque, de igual modo que la comunidad científica, se preocupa por la exposición cotidiana e inadvertida de la población a concentraciones preocupantes de ciertos contaminantes. Sobre esto y mucho más ha hablado con mi herbolario.
Es usted un gran conocedor del problema de las sustancias tóxicas. ¿Por qué ese interés en este tema?
Ya desde antes de comenzar mi labor en el periodismo ambiental en medios nacionales, hace más de 35 años, tenía claro que la contaminación química era un
tema extraordinariamente relevante para la salud humana y los ecosistemas. Así que fui profundizando en él, basándome siempre en los estudios que publica la ciencia académica, que denuncia que una parte del crecimiento de incidencia de algunos problemas relevantes de salud al que se asiste en las últimas décadas tiene que ver, frecuentemente en conjunción con otros factores, con la exposición cotidiana e inadvertida a muchas sustancias. Lamentablemente es un tema que hasta ahora no ha merecido la atención que creo que debería tener, especialmente por parte de las autoridades, y de ahí mis esfuerzos por concienciar sobre ello.
Con esto, sabemos que Carlos de Prada es una persona que se preocupa por la salud, pero ¿qué hace en su tiempo libre? ¿Cuáles son sus aficiones?
Siempre que puedo estoy en la naturaleza, sobre todo en las montañas. Yo no lo llamaría afición. Es algo más serio, es mi vida. Desde la adolescencia he sido naturalista. Estar en la soledad de los campos, los bosques, las montañas… ayuda a cobrar conciencia de la realidad. La realidad de que el hombre no está al margen del planeta, que forma parte de la biosfera.
¿Por qué decidió crear la iniciativa Hogar sin Tóxicos?
Porque comparto la preocupación de la comunidad científica por la exposición cotidiana e inadvertida de millones de personas a concentraciones aparentemente
"bajas" de contaminantes que, sin embargo, muchas investigaciones han asociado a un mayor riesgo de padecer una serie de problemas de salud. Pueden llegarnos a través de la alimentación, del aire que respiramos, o por lo que ponemos sobre nuestra piel. Tales sustancias pueden estar, por ejemplo, en algunos productos de limpieza, ambientadores, cosméticos, plásticos, insecticidas, pinturas, tejidos… en fin, en muchas cosas. Son tóxicos cotidianos que pueden estar presentes dentro de nuestras casas, y es importante concienciar sobre cuáles son, en qué productos están, qué efectos pueden producir y, también, no menos importante, qué puede hacer el ciudadano para reducir su exposición. La buena noticia es que, al menos con algunos grupos de sustancias, se puede hacer mucho para reducirla.
Aparte de eso ¿hace otras cosas relacionadas con el sector de la salud?
Mi labor en este ámbito se centra en el tema de los contaminantes químicos, y es algo que me absorbe de forma considerable dada la cantidad de tiempo que hay que invertir en el estudio de todas y cada una de las cuestiones de las que me ocupo.
Desde hace más de 10 años Hogar sin Tóxicos ha venido trabajando para que se retirase el bisfenol A de cualquier clase de material que estuviese en contacto con alimentos. Una sustancia que estaba presente, por ejemplo, en el interior de muchas latas de comida y bebida ¿Qué ha pasado con esa sustancia?
La del bisfenol A fue nuestra primera campaña monográfica. Desde mucho antes había sobrada evidencia científica sobre sus riesgos, pero no ha sido sino muy recientemente que la EFSA, tras más de 20 años de despreciar la evidencia científica, decidió por fin rebajar decenas de miles de veces la concentración que considera segura de esa sustancia. Ahora, cuando cientos de millones de personas se han estado exponiendo diariamente y durante muchos años a concentraciones de riesgo, la UE parece que está en trámites de prohibirla en materiales en contacto con alimentos. Veremos. Sin embargo, hay un problema grave. La industria, a medida que crecía la presión contra el bisfenol A ha ido sustituyéndolo por otros bisfenoles, entre ellos muchos que se sabe que pueden tener efectos semejantes a los del bisfenol A. ¿Vuelta a empezar?
Además de para retirar el bisfenol A, también han luchado para eliminar otras sustancias como algunos ftalatos de productos de uso cotidiano y para reducir el uso de pesticidas. ¿Tienen en mente otras campañas para más adelante?
Los frentes abiertos son muchos. También hemos colaborado en iniciativas relacionadas con contaminantes como los retardantes de llama, los compuestos polifluorados y perfluorados (conocidos como "tóxicos eternos") y otras muchas sustancias. En especial nos inquietan aquellas con propiedades de alteración hormonal, es decir, disruptoras endocrinas. Sustancias que, como dice la ciencia, podrían causar efectos a muy bajas concentraciones, con frecuencia muy inferiores a los niveles legales, supuestamente "seguros" que se fijan para ellas.
¿Cuáles son los mayores logros de Hogar sin Tóxicos? ¿Y los mayores retos?
Creo que hemos abierto cierto camino en un asunto que estaba bastante desatendido en España, y ha servido para dar a conocer a la población muchas de las cosas que saben los científicos. Concienciar es muy importante, ya que la conciencia es el motor de la acción. Y, sobre todo, de la prevención. Ante la desidia de las autoridades, que toleran que muchas sustancias tóxicas estén en circulación, es clave que los ciudadanos reciban información. Por un lado, para incrementar la presión social sobre autoridades y empresas, y, por otro, para que las personas puedan adoptar algunas medidas para reducir la exposición. Pero esto es una carrera de fondo; el problema es colosal. Anualmente se generan cientos de millones de toneladas de sustancias químicas en el planeta, y un porcentaje notable de esa química es o puede ser tóxica. Ni siquiera se ha estudiado debidamente la toxicidad de más del 99% de las sustancias que circulan por la UE, según decía un reciente informe de la Agencia Europea de Medio Ambiente.
Si tantas sustancias con las que convivimos día a día son tan nocivas para la salud, ¿por qué piensa que no se prohíben como ocurrió en 2002, por ejemplo, con el amianto?
Precisamente lo del amianto es un ejemplo de lo que pasa. Se prohibió, sí. ¿Pero cuánto se tardó en prohibirse? Había datos bastante claros sobre sus riesgos desde finales del siglo XIX y los años 30 del siglo XX mucho más que contundentes… y pasaron décadas y décadas hasta que se actuó. Todo a pesar de existir toneladas de evidencias científicas. ¿Por qué? La respuesta es sencilla: poderoso caballero es Don Dinero. Cuando se pone en un lado de una balanza los intereses económicos de algunas grandes empresas, y en el otro la salud pública, ya sabemos lo que suele pasar. Aunque pueda existir la creencia de que la industria está siendo debidamente regulada por las autoridades, lo cierto es que es la industria la que, en mayor grado, controla a las autoridades.
¿Cómo se mide el riesgo que representan para la salud todos estos productos?
Todo debería basarse en la evidencia que aporta la comunidad científica académica, es decir, la ciencia de verdad. Sin embargo, las agencias reguladoras suelen prestar mucha más atención a los datos de la propia industria interesada en comercializar las sustancias. Además, muchos de esos datos son secretos y, por lo tanto, no son sometidos al debido escrutinio de la comunidad científica; algo que, directamente permite dudar de su carácter científico. Pero esto es solo una pequeña parte de la enorme cantidad de irregularidades que se cometen en la evaluación oficial del riesgo de los tóxicos (conflictos de intereses en los paneles de expertos, no evaluación del riesgo de las situaciones de exposición en la vida real, como se ve, por ejemplo, con el llamado "efecto cóctel", etc.).
A modo de resumen, para quienes todavía no hayan leído su libro "Hogar sinTóxicos", ¿qué se puede hacer a nivel personal y a corto plazo para exponerse menos a todas estas sustancias nocivas?
Además de 'Hogar sin Tóxicos', hay otros libros que pueden interesarles, como ‘La Epidemia Química’, ‘Embarazo sin Tóxicos’, ‘Infancia sin Pesticidas’ o, por ejemplo, el que publiqué sobre los residuos de pesticidas alteradores hormonales. En algunos de ellos, como también en nuestra web, se dan claves que pueden ayudar a reducir la exposición. Lo primero es informarse bien para tomar algunas decisiones que a veces son muy simples. Por ejemplo, una alimentación ecológica certificada reduce la exposición a pesticidas. Del mismo modo, hay alternativas que pueden servir para evitar determinados tóxicos que pueden estar en ciertos productos de limpieza, ambientadores, insecticidas y demás, y así mejorar la higiene química de nuestro entorno cotidiano. En definitiva, sobre cosas como esas y otras muchas, damos alternativas. Pero la base de todo es el uso de la facultad racional. No contentarse con usar sin más lo que se anuncia o vemos a la venta desde la errónea idea de que si algo se vende es que será seguro. Hay que preguntarse si lo legal y lo seguro son necesariamente lo mismo.