“Estamos en una carretera al infierno climático con el pie en el acelerador”, António Guterres
Los jefes de Estado, ministros y negociadores, junto con activistas climáticos, alcaldes, representantes de la sociedad civil y directores ejecutivos, se reúnen del 6 al 18 de noviembre en la ciudad costera egipcia de Sharm el-Sheikh para el encuentro anual más importante sobre cambio climático
La 27ª Conferencia de las Partes de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP27) se basará en los resultados de la COP26 para adoptar medidas en ciertas cuestiones esenciales para hacer frente a la emergencia climática, que incluyen desde la reducción urgente de las emisiones de gases de efecto invernadero, el fortalecimiento de la resiliencia y la adaptación a las consecuencias inevitables del cambio climático, hasta el cumplimiento de los compromisos de financiación de la acción climática en los países en vías de desarrollo.
Ante la creciente crisis energética, las concentraciones récord de gases de efecto invernadero y el aumento de los fenómenos meteorológicos extremos, la COP27 busca conseguir que se renueve la solidaridad entre los países para cumplir el histórico Acuerdo de París, que se adoptó en beneficio de las personas y del planeta, informan desde Naciones Unidas.
Por otro lado, tras exponer que los últimos ocho años han sido los más cálidos de los que se tiene registro y que el nivel del mar está aumentando al doble de la velocidad de la década de 1990, el secretario general de la ONU, António Guterres, quiso dvertir que el aumento promedio de la temperatura global es ya de 1,15 grados centígrados (muy cerca del límite de los 1,5 que recoge el Acuerdo de París): “estamos en una carretera al infierno climático con el pie en el acelerador” y que “nuestro planeta se acerca rápidamente a puntos de inflexión que harán que el caos climático sea irreversible”. Gutierres hizo un llamamiento a “responder a la señal de socorro del planeta con un plan de acción climática ambicioso, creíble e inaplazable” para acabar señalando que “la COP27 es el lugar, y ahora es el momento”.
Por otra parte, en el ecuador de la COP27, Greenpeace ha emitido un comunicado en el que advierte que "solo se podrán recuperar la esperanza y el progreso si se quita el micrófono a los contaminadores y se entrega a las personas de las comunidades y países afectados".
Para tener éxito, la COP27 debe acordar la creación de un mecanismo financiero específico para pérdidas y daños, garantizar una financiación adecuada para la adaptación y la transición ecológica y justa de los países del sur global y acelerar la eliminación de los combustibles fósiles de acuerdo al límite de 1,5 °C.
Yeb Saño, director ejecutivo de Greenpeace en el Sudeste Asiático y jefe de la delegación de Greenpeace que asiste a la COP, ha declarado: «Las personas y el planeta están siendo marginados, empujados a los márgenes y a los rincones de la COP27, enterrados bajo los logotipos de las empresas y los grupos de presión de los combustibles fósiles. Esta es la COP de África, donde las voces de las personas más afectadas por los impactos climáticos deberían ser las que más se oigan, y los resultados deberían responder a las necesidades de las personas y del planeta, no a la codicia de los contaminadores.
Las pérdidas y los daños llegaron a la agenda tras unos debates inusualmente largos, hasta altas horas de la noche, en Sharm El Sheij, y ahora deben formar parte de los resultados definitivos. Los países en desarrollo deben mantenerse firmes en su exigencia de que se acuerde un mecanismo de financiación dedicado a las pérdidas y daños.
Ha llegado la hora de dejar de discutir sobre miles de millones y cambiar el sistema para redirigir los billones que causan el cambio climático a la financiación de la acción climática y la transición justa. Si el covid nos ha demostrado algo en los últimos dos años, además de recordarnos que nadie está a salvo hasta que todos lo estén, es que cuando existe la voluntad política se pueden redirigir enormes ríos de dinero en un instante».