¿Consumes suficientes ácidos grasos omega-3?
El 65 % de los españoles consume muy poco omega-3.
Los ácidos grasos omega-3 son fundamentales para múltiples funciones fisiológicas; sin embargo, datos recientes indican que casi dos tercios de la población española no alcanzan los niveles de ingesta recomendados. Este déficit tiene implicaciones en todos los grupos de edad y contextos clínicos.
Tendencias de la ignesta poblacional
Los datos de un estudio publicado en Nutrients demuestran que el 65 % de las personas de todos los grupos de edad en España consumen una cantidad insuficiente de ácidos grasos omega-3. Este déficit es especialmente pronunciado entre niños, adolescentes y mujeres en edad fértil, poblaciones para las que una ingesta adecuada es esencial debido al papel de los omega-3 en el desarrollo neurológico y visual del feto.
Relevancia clínica de los omega-3
El pescado se reconoce desde hace tiempo como un alimento rico en nutrientes, que aporta vitamina D, yodo, selenio y otros micronutrientes clave. Sin embargo, los ácidos grasos omega-3, específicamente el EPA (ácido eicosapentaenoico) y el DHA (ácido docosahexaenoico), se destacan cada vez más por sus efectos en la salud cardiovascular, neurológica y visual.
Recomendaciones de ingesta basadas en evidencia
Las guías actuales sugieren las siguientes ingestas diarias para apoyar las funciones fisiológicas:
- 250 mg de EPA + DHA al día contribuyen al funcionamiento normal del corazón
- 250 mg de DHA al día contribuyen al funcionamiento normal del cerebro y a la visión
Reduciendo las deficiencias de ingesta
A pesar de los beneficios conocidos, alcanzar estos objetivos de ingesta únicamente con la dieta puede ser difícil debido a las preferencias individuales, los hábitos alimenticios o el acceso limitado a alimentos del mar. En estos casos, la complementación puede proporcionar una estrategia práctica para cumplir con las recomendaciones clínicas de ingesta.
Mayor biodisponibilidad con formulaciones de ácidos grasos libres
ActiveComplex Marino Plus contiene omega-3 en forma de ácidos grasos libres (AGL), lo que demuestra una absorción superior en comparación con los omega-3 unidos a triglicéridos que se encuentran típicamente en el pescado y en muchas preparaciones de aceite de pescado. Al evitar la conversión enzimática necesaria para los triglicéridos, las formulaciones de ácidos grasos libres mejoran la biodisponibilidad, lo que facilita una distribución más eficiente de EPA y DHA a los diferentes tejidos corporales.
