Sección: Plantas que curan Publicación: Revista nº 144
Plantas adaptógenas, un regalo de la naturaleza
El ritmo de vida actual es desafiante. Extensa es la lista de factores estresores tanto físicos como mentales y ambientales a los que nos vemos sometidos. Situaciones, en ocasiones inevitables, que ponen al organismo a prueba y que éste percibe como una amenaza lo que deriva en reacciones intensas que coloquialmente denominamos estrés.
Periodos de mucho trabajo o estudio, una intensa actividad física o deportiva, factores ambientales (ruido, polución, frio, calor…), falta de sueño o de descanso reparador, enfermedades, estados emocionales o situaciones de cambio (la llegada de un hijo, una ruptura sentimental, la pérdida de un ser querido, un cambio de trabajo, una mudanza…) son solo algunos ejemplos de situaciones estresantes. El organismo posee mecanismos endógenos de adaptación a los cambios para reestablecer el equilibrio e incluso “un poco de estrés” se percibe como algo positivo, emocionante y estimulante a corto plazo. Superar retos a lo largo de nuestra vida nos hace crecer y desarrollarnos como personas.
Pero el “exceso de estrés”, mantenido en el tiempo y según cada individuo, el que nos supera y afecta negativamente y puede ser buen momento para buscar ayuda externa en las plantas medicinales.
La gran noticia es que la naturaleza nunca dejará de sorprendernos y nos ofrece una serie de plantas que exhiben efectos positivos para aumentar nuestra capacidad de adaptación al medio hostil, desarrollar resiliencia y sobrevivir en condiciones de estrés. Y no son nuevas, llevan utilizándose con este, y otros fines, desde hace muchos años dentro de sistemas medicinales ancestrales como la medicina tradicional China o la ayurvédica.
Son las denominadas plantas adaptógenas.
ENTENDIENDO EL CONCEPTO DE ADAPTÓGENO
Este descriptivo nombre, fue acuñado allá por el año 1947 por el científico ruso N.V. Lazarev para referirse a una sustancia que era capaz de aumentar la resistencia general, no específica, a las influencias adversas sobre el organismo y al estrés (1). Su objetivo era encontrar sustancias naturales que permitieran aumentar la capacidad física y cognitiva del ser humano en el contexto político de la segunda guerra mundial, sin duda un agente altamente estresante. Y esto le llevó a realizar pruebas, junto a su equipo científico, con varias plantas medicinales, entre ellas schisandra y rhodiola, que hoy por hoy se consideran adaptógenas.
El concepto ha evolucionado aunque conserva la esencia de inespecífico, sumando la importancia que tiene que ante todo sea una sustancia no tóxica para el organismo y que persigue un efecto regularizador o normalizador de la homeostasis sobre diversos sistemas del organismo.
Por eso, en la recomendación de estas plantas por parte de los profesionales de la salud natural, se debe evitar la confusión con plantas tónicas o estimulantes. Las plantas con acción tónica son aquellas que mitigan las condiciones de debilidad o la falta de tono en órganos particulares o el organismo completo, en condiciones de astenia. Por su parte, las plantas estimulantes provocan un aumento temporal de la capacidad de trabajo, seguida de un periodo de disminución de dicha capacidad, y generalmente se puede asociar el efecto estimulante a una única dosis. A diferencia de las dos anteriores, los adaptógenos son capaces de incrementar las capacidades de trabajo físico e intelectual pero su acción no va seguida de la disminución de dichas capacidades y generalmente precisan de dosis continuadas para notar sus efectos (1).
En resumen, las plantas adaptógenas se han definido como compuestos vegetales que promueven la capacidad del organismo para adaptarse a los cambios provocados por factores estresantes de tipo físico, mental o ambiental y evitar las daños causados por dichos factores.
MECANISMO DE ACCIÓN DE LAS PLANTAS ADAPTÓGENAS
Según la eficacia demostrada en estudios clínicos, las plantas adaptógenas se definen como un grupo de preparaciones a base de plantas que aumentan la tolerancia del organismo al agotamiento físico y mental y mejoran la atención y el rendimiento.
El efecto beneficioso y protector frente a los agentes estresores de las plantas adaptógenas está relacionado con la regulación de la homeostasis a través de varios mecanismos de acción asociados al eje hipotálamo-pituitario-suprarrenal y el control de mediadores clave de la respuesta al estrés como el neuropéptido Y (NPY), la proteína Hsp70 (“sensora de estrés”), la proteína de choque térmico Hsp72, el óxido nítrico (NO) o la hormona cortisol (2). Uno de los puntos clave de acción de los fitoadaptógenos, según los estudios, es la inhibición de la expresión del gen NO sintasa II que controla los niveles de óxido nítrico y cortisol circulantes. El resultado, un mejor rendimiento físico y mental y una posible longevidad celular (3)(4).
Las últimas líneas de investigación amplían los beneficios de estas plantas adaptógenas como potentes agentes antiinflamatorios y antioxidantes (5)(6), gracias a la regulación de citoquinas (prostaglandinas, leucotrienos) y la regulación de vías de señalización, en estudios preliminares. Este potencial adaptógeno y antiinflamatorio ha sido descrito para algunas plantas como Schisandra chinensis, Eleutherococcus senticosus, Rhodiola rosea y Withania somnífera, y su aplicación para prevenir el deterioro cognitivo, mejorar la memoria o disminuir la inflamación en enfermedades neurodegenerativas como el Parkinson o el Alzheimer.
APLICACIÓN PRÁCTICA DE LAS PLANTAS ADAPTÓGENAS EN NUESTROS DÍAS
No es casualidad que la mayor evidencia científica corresponda a plantas con alta concentración en flavoniodes, terpenoides y glucósidos fenilpropanoides, pues son estos fitoquímicos presentes en algunas plantas los que exhiben potencial adaptógeno, antifatiga y moduladores del estrés sin olvidar que se han encontrado también beneficios como nootrópicos, antioxidantes, antiinflamatorios, cardioprotectores y neuroprotectores (7).
Rhodiola rosea
Originaria de zonas con climas fríos y montañosos de Asia y Europa, los primeros estudios publicados al respecto de sus propiedades terapéuticas datan de la segunda mitad del siglo XX y proceden de la antigua Unión Soviética, donde atletas, militares e incluso astronautas han utilizado la rodiola para aumentar su resistencia, hacer frente al estrés y disminuir la fatiga. Estudios experimentales posteriores han seguido demostrando que la rodiola tiene actividad adaptógena, mejora el rendimiento físico y mental, mejora los síntomas de depresión y ansiedad, el insomnio, la memoria y la concentración a corto plazo (8) (9). Todo ello, gracias a sus efectos antifatiga, neuroprotectores, ansiolíticos, antioxidantes, inmunomoduladores, antiinflamatorios y antitumorales (9) (10).
Es la raíz de rodiola la parte vegetal en la que se concentran mayores cantidades de sus principios activos, entre ellos rosavinas y salidrósidos (11), por lo que la recomendación de suplementación desde el herbolario debería ir encaminada precisamente a extractos estandarizados en estos fitonutrientes de raíz de rodiola.
Schisandra chinensis
Los frutos y semillas de la eschisandra han sido utilizados en medicina tradicional de China, Corea y Japón por sus propiedades moduladoras del sistema nervioso central (SNC) y su aplicación en asma y enfermedades respiratorias, aunque el actual conocimiento de sus virtudes se debe a la intensa investigación promovida por los soviéticos, durante la II Guerra Mundial al proporcionar a sus soldados estas plantas para luchar contra la fatiga y el estrés crónico(12).
Diversos estudios han confirmado su actividad antioxidante, actuando como neuroprotectora, cardioprotectora y hepatoprotectora (13) (14). Sobre el SNC ejerce una actividad reequilibrante pues puede actuar como estimulante o como sedante dependiendo del estado inicial del paciente. Se han comprobado también sus propiedades para contrarrestar la fatiga física y mental y su capacidad para reequilibrar el sistema endocrino y la respuesta inmune (12).
Entre las soluciones encontradas en el mercado de los complementos alimenticios destacan los extractos de frutos de eschisandra estandarizados en schisandrinas.
Withania somnifera
Más conocida como ashwagandha o ginseng indio. En el ayurveda, a esta planta se la considera como hierba "rasayana", que en sánscrito significa "camino de la esencia" y desde hace miles de años se le atribuye la capacidad, según el ayurveda, de prolongar la vida y proporcionar un equilibrio natural al cuerpo.
La ashwagandha, se utiliza como adaptógeno natural para aumentar la resistencia al estrés y favorecer el sueño (15). Entre sus recomendaciones, puede ser empleado contra la fatiga, el insomnio, los problemas de memoria, la ansiedad, el estrés, la regulación hormonal, para mejorar la función cognitiva y controlar el dolor. Además, los estudios apuntan a su indicación para, la artritis reumatoide, antitumoral y en diabetes (16)(17)
Es la raíz de ashwagandha la que contiene mayor concentración de principios activos, entre ellos los withanólicos, por lo que en suplementación la recomendación de los profesionales de la salud natural suele estar orientada precisamente a extractos de raíz de ashwagandha estadarizados en withanólidos (18) (19).
Estos son solo 3 ejemplos de las investigaciones científicas en torno a algunas plantas adaptógenas y de como en los tiempos modernos, donde el exceso de estrés o situaciones que en ocasiones nos sobrepasan, podemos ofrecer estas soluciones naturales desde el Herbolario para ayudar a proteger y reestablecer la salud de las personas, al tiempo que prevenimos enfermedades crónicas derivadas del estrés físico, mental o ambiental y la falta de sueño reparador.
Vanesa León García. Dietista-Nutricionista en El Granero.
Asesora técnica de alimentación y complementos alimenticios en Biogran.
REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS
(1) REFLECTION PAPER ON THE ADAPTOGENIC CONCEPT. European Medicines Agency Evaluation of Medicines for Human Use. Doc. Ref. EMEA/HMPC/102655/2007
(2) Asea A, Kaur P, Panossian A, Wikman KG. Evaluation of molecular chaperons Hsp72 and neuropeptide Y as characteristic markers of adaptogenic activity of plant extracts. Phytomedicine. 2013 Nov 15;20(14):1323-9.
(3) Panossian A, Wikman G. Evidence-based efficacy of adaptogens in fatigue, and molecular mechanisms related to their stress-protective activity. Curr Clin Pharmacol. 2009 Sep;4(3):198-219.
(4) Panossian A, Wikman G. Effects of Adaptogens on the Central Nervous System and the Molecular Mechanisms Associated with Their Stress-Protective Activity. Pharmaceuticals (Basel). 2010 Jan 19;3(1):188-224.
(5) Wróbel-Biedrawa D, Podolak I. Anti-Neuroinflammatory Effects of Adaptogens: A Mini-Review. Molecules. 2024 Feb 15;29(4):866.
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(13) Rybnikář M, Šmejkal K, Žemlička M. Schisandra chinensis and its phytotherapeutical applications. Ceska Slov Farm. 2019 Summer;68(3):95-118. English. PMID: 31431019.
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(17) Mikulska P, Malinowska M, Ignacyk M, Szustowski P, Nowak J, Pesta K, Szeląg M, Szklanny D, Judasz E, Kaczmarek G, Ejiohuo OP, Paczkowska-Walendowska M, Gościniak A, Cielecka-Piontek J. Ashwagandha (Withania somnifera)-Current Research on the Health-Promoting Activities: A Narrative Review. Pharmaceutics. 2023 Mar 24;15(4):1057.
(18) Priyanka G, Anil Kumar B, Lakshman M, Manvitha V, Kala Kumar B. Adaptogenic and Immunomodulatory Activity of Ashwagandha Root Extract: An Experimental Study in an Equine Model. Front Vet Sci. 2020 Sep 29;7:541112.
(19) Wankhede S, Langade D, Joshi K, Sinha SR, Bhattacharyya S. Examining the effect of Withania somnifera supplementation on muscle strength and recovery: a randomized controlled trial. J Int Soc Sports Nutr. 2015 Nov 25;12:43.