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La salud mental ha sido un tema tabú durante muchos años para la sociedad. Las personas que han sufrido estos problemas han estado estigmatizadas y, en muchas ocasiones, no han tenido herramientas para salir adelante. Sin embargo, el coronavirus ha puesto encima de la mesa una realidad demoledora: la salud mental se ha visto muy afectada y este tema se ha convertido en una de las principales preocupaciones de las autoridades, de los expertos en psicología y psiquiatría y de la sociedad en general.

El estudio titulado ‘Las consecuencias psicológicas de la COVID-19 y el confinamiento’, elaborado por un equipo de investigadores de diversas universidades españolas, como la Universidad del País Vasco, la Universidad de Murcia, la Universidad Miguel Hernández, la Universidad de Granada y la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED), refleja que la pandemia ha aumentado el malestar psicológico de la población española.

Ante esta realidad, muchos se preguntan qué podemos hacer para frenar o minimizar estos sentimientos de malestar, apatía, tristeza o depresión. Y, aunque es cierto que se trata de un problema multifactorial en el que inciden muchos factores, la naturaleza puede ofrecernos soluciones para mantener el bienestar físico y psicológico.

La sensación de apatía puede aparecer, entre otros motivos, como consecuencia del estrés crónico. “Cuando tenemos estrés sostenido, de tipo psíquico o físico, se agotan los neurotransmisores que mantienen el tono emocional y que nos dan la capacidad de reaccionar. Algunas de estas hormonas y neurotransmisores son la dopamina, la serotonina y la noradrenalina, sin los cuales no podemos sostener un tono emocional empático y con ganas de vivir y enfrentar el día a día. La apatía también se puede desencadenar por una sobre estimulación de información que produce una desensibilización sensorial, la cual puede ser interpretada como apatía”, nos explica el doctor Jorge Ángel. Asimismo, subraya la importancia de descartar patologías psiquiátricas que tienen como síntoma principal la apatía, y de esa forma poder establecer el tratamiento adecuado.

Soluciones naturales para emociones naturales

El presidente de la Asociación Nacional de Profesionales y Autónomos de las Terapias Naturales (COFENAT), Roberto San Antonio-Abad, explica que la fitoterapia se ha utilizado desde tiempos milenarios por sus propiedades. “Poco a poco se ha ido ganando un hueco en nuestra sociedad y es efectiva en la mayor parte de los casos de dolencias leves. Dependiendo de la planta se utiliza una parte u otra (tallo, hojas, raíces, flores…). Son los principios activos de la planta los responsables de sus potentes efectos”. Y destaca entre las plantas más utilizadas para dichos padecimientos el hipérico, la rodiola: “e incluso los últimos estudios avalan al azafrán como un buen estimulante para dichos estados de apatía”, añade.

Las plantas tienen varios adaptógenos y principios activos que pueden ayudar a modular estados de ánimo decaídos y de apatía. “Plantas como el hipérico, la rodiola, la cúrcuma y la ashwagandha pueden apoyar tratamientos de estados de ánimo decaído y de apatía. Una forma de hacerlo sería iniciar la toma de alguna de estas plantas bajo la supervisión de un profesional, y según el resultado incorporar otras ajustando las dosis”, asegura el doctor, quien añade que, en función del estado de gravedad, “se puede buscar una terapia integrativa en la cual no se descarte el uso de otras herramientas terapéuticas, además de la fitoterapia”.

Top plantas para acabar con el desánimo

Cada vez más existen estudios científicos que respaldan el uso de productos de origen vegetal con finalidad terapéutica “para prevenir, aliviar o curar un estado patológico, o con el objetivo de mantener la salud”, como se desprende de la propia definición de fitoterapia según la Sociedad Española de Fitoterapia (SEFIT).

La sensación de malestar psicológico y físico puede aparecer por motivos personales, ambientales o emocionales, entre muchos otros. El estrés, el cansancio o la fatiga son algunos de los factores que influyen. Teniendo en cuenta esto y las propiedades de algunas plantas adaptógenas, éstas son las siete mejores aliadas para combatir estos sentimientos, según los expertos.

  1. Bacopa. Se utiliza tradicionalmente en medicina ayurvédica para fortalecer el sistema nervioso y la memoria. Puede ayudar a mejorar la concentración y la memoria, y apoya al organismo a hacer frente al stress pasajero
  2. Rodiola. Tradicionalmente, se ha utilizado para mejorar rendimiento físico, disminuir la fatiga y ayudar a soportar mejor las temperaturas bajas (utilizada tradicionalmente en países nórdicos y en Rusia, entre otros). La Agencia Europea del Medicamento (EMA) acepta su uso tradicional para el alivio de los síntomas de astenia, tales como fatiga y debilidad.
  3. Maca. Se emplea como inmunoestimulante en anemia, tuberculosis, síndrome de fatiga crónica, mejora de la memoria y trastornos menstruales, entre otros.
  4. Espirulina. Es muy rica en proteínas (60-70%), aminoácidos (triptófano), vitaminas, ácidos grasos esenciales (γ-linolénico), carotenoides, esteroles, zeaxantina, ficocianina, ficocianobilina y mucílago, entre otros. Se la considera un remedio natural contra el estrés y la depresión.
  5. Ginseng. Esta planta tiene un gran poder neutralizador del estrés. Contiene un 2-3% de ginsenósidos (que favorecen el desarrollo de los procesos cognitivos, posiblemente actuando frente a la ansiedad). La Cooperativa Científica Europea de Fitoterapia (ESCOP, por sus siglas en inglés) aprueba su uso para el tratamiento de la disminución de las capacidades mentales y físicas como debilidad, agotamiento, cansancio y pérdida de concentración, entre otras.
  6. Hipérico. El uso tradicional del hipérico, conocido también como hierba de San Juan, ha sido como cicatrizante y antibacteriano. En la actualidad, su principal interés se debe a su efecto antidepresivo. Desde A. Vogel destacan su “efecto ansiolítico y antidepresivo debido a la hipericina e hiperforina, que contiene en altas concentraciones, ayudando a tratar problemas de ansiedad, terrores nocturnos, depresión leve o falta de ánimo”.
  7. Esquisandra. Entre los usos tradicionales destacan: defatigante y adaptógeno; para incrementar la capacidad física y mental y conseguir un fortalecimiento general del organismo (aumento del peso corporal y de la fuerza muscular).

Flores de Bach e infusiones, ¿cuáles son mejores?

Según los expertos, las Flores de Bach son muy seguras y no tienen contraindicaciones. Pero, ¿cómo utilizarlas? La posología dependerá de lo agudo del estado, pero, como pauta general, se pueden indicar 2-3 gotas sublinguales dos veces al día, o cuatro gotas de una fórmula específicamente diseñada para la persona, entre cuatro y seis veces al día.

Aunque siempre hay que analizar qué es lo que está produciendo la apatía, como indican los expertos, las esencias que pueden ser las más indicadas son: Hornbeam, que trabaja el "síndrome del lunes por la mañana"; Gentian, para el desánimo ante la adversidad; Mustard, si esa apatía es parte de un estado depresivo; Gorse, si la persona ha perdido toda esperanza; Olivo, si la causa es agotamiento, y, eventualmente, Mimulus o Larch, si la apatía es miedo o sensación de incapacidad disfrazada.

Pero, el doctor Jorge Ángel, también cita algunas infusiones que pueden servir de apoyo para estados de apatía y alteraciones del sueño, “ya que nos permiten incorporar principios activos disueltos en el agua caliente, que, si bien en cuanto a su concentración no son tan potentes como los extractos, sí nos permiten ingerir de forma frecuente y segura sustancias beneficiosas”, puntualiza.

Desde su experiencia, las siguientes plantas son las más indicadas: manzanilla (Matricaria recutita L.), melisa (Melissa officinalis L.), menta, (Mentha x piperita L.), tila (Tila tormentosa Moench.), lúpulo (Humulus lupulus L.), valeriana (Valeriana officinalis L.), anís verde (Pimpinella anisum L.), hipérico (Hypericum perforatum), lavanda (Lavandula angustifolia M.), menta (Mentha x piperita L.) y hierbaluisa (Aloysia citriodora Palau).

Aunque las infusiones pueden estar recomendadas para muchos públicos, son especialmente interesantes para personas que quieren incorporar beneficios para su salud a través de la ingesta diaria de líquidos y, a la vez, sustituir otras bebidas que en muchos casos no tienen efectos beneficiosos, sino todo lo contrario.

“Al tener una concentración baja de principios activos son muy seguras, incluso para personas que tienen varias patologías. Pueden ayudar a reforzar tratamientos convencionales en personas mayores que suelen estar polimedicadas. También quisiera resaltar la importancia del sueño en el apoyo a estados de ánimo decaído y de apatía, para lo cual también nos podemos apoyar de las infusiones, entre otras medidas”, añade el médico.

Ayúdate de la alimentación

¿Importa lo que comemos para nuestra salud mental? Esta es la pregunta que se hizo un equipo de investigadores a la hora de entender la relación que existía entre alimentación y bienestar psicológico y los mecanismos de interacción entre ellos.

El trabajo sugirió que existía una evidencia acumulada que respaldaba la existencia de relaciones directas entre la nutrición, la susceptibilidad al estrés, la salud mental y la función mental a lo largo de la vida. “La promoción de hábitos alimentarios que conduzcan a una mejor salud mental y la identificación y validación de componentes nutricionales individuales críticos, mejorarán la sostenibilidad de nuestros sistemas de salud y reducirán los costos económicos asociados con la mala salud mental y el deterioro cognitivo”, concluyeron.

 

 

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