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  Noticia del: 13-10-2020

Verduras y hortalizas, precocinados, cereales y derivados, aceites y grasas o legumbres fueron los grupos alimentarios que contribuyeron en mayor medida al desperdicio alimentario

La revista científica internacional Nutrients (posicionada en el primer cuartil entre las revistas de elevado impacto científico en la temática “Nutrition and Dietetics”) ha publicado la investigación ‘Desperdicio alimentario generado tras el consumo dentro y fuera del hogar en España: resultados del estudio científico ANIBES’. Este novedoso trabajo científico tiene como foco ahondar tanto en la cantidad como en la tipología del desperdicio alimentario que se deja en el plato, tanto en el hogar como fuera de él, en la población española del estudio científico ANIBES, coincidiendo además con la celebración del Día Internacional de Cocienciación sobre la Pérdida y el Desperdicio Alimentario, que se celebra el 29 de septiembre.

Hasta el momento, los estudios realizados en este sentido se han centrado en el desperdicio global generado por los consumidores, pero sin cuantificar la cantidad o sin describir los grupos alimentarios que contribuyen a este desperdicio en los platos y vasos. En este sentido, se trata de un trabajo pionero dentro de este estudio científico sobre datos antropométricos, ingesta de macronutrientes y micronutrientes y sus fuentes, así como el nivel de actividad física y datos socioeconómicos de la población, que ha sido coordinado por la Fundación Española de Nutrición (FEN).

“En lo que se refiere a la población total (9-75 años) participante en el estudio científico ANIBES, las mujeres han generado un desperdicio alimentario en forma de restos significativamente mayor que los hombres (11,7 g/día frente a 4,0 g/día), destacando a dos grupos de edad, las adolescentes y las mujeres adultas”, indica el Prof. Dr. Gregorio Varela-Moreiras, Catedrático de Nutrición y Bromatología de la, Universidad San Pablo-CEU, Presidente de la Fundación Española de la Nutrición (FEN) e investigador principal de este trabajo.

En lo que se refiere a grupos de edad, los niños de entre 9 y 12 años fueron los que más desperdicio alimentario acumularon tanto dentro como fuera del hogar (20,3 g/día), seguidos por los adolescentes de entre 13 y 17 años (12,7 g/día). “Por su lado, los adultos generaron 8,3 g/día y las personas mayores no generaron ningún tipo de desperdicio alimentario en el plato”, comenta el Prof. Dr. Varela-Moreiras. “Cabe destacar además que las cantidades de sobras fueron mayores en el hogar que fuera de él”.

Diferencias según la ocasión de consumo y según grupos de alimentos y bebidas

 La comida (40%) fue el momento de consumo donde mayor cantidad de despericio alimentario se generó, seguida de la cena (27%), el desayuno (11%) y la merienda (8%). “En lo que se refiere a las diferencias entre los días de la semana -observa el investigador principal del estudio-, cabe reseñar que se generaron menos desperdicios alimentarios los fines de semana en comparación con los días laborables, independientemente de dónde se consumían”.

Por otro lado, “las verduras y hortalizas (12%), los precocinados (10%), los cereales y derivados (10%), los aceites y las grasas (10%) y las legumbres (10%), fueron los grupos de alimentos y bebidas que contribuyeron en mayor medida a generar sobras en los platos, seguidos de la carne y productos cárnicos (8%) y las salsas y condimentos (8%)”, continúa explicando el Prof. Dr. Varela-Moreiras.

En la parte inferior de la tabla, se encuentran las frutas (6%), los aperitivos (6%), los pescados y mariscos (6%), los huevos (5%), la leche y productos lácteos (3%), los azúcares y dulces (2%), las bebidas alcohólicas (2%) y las bebidas sin alcohol (2%).

Factores socioeconómicos

Es también reseñable el hecho de que las personas que viven en zonas urbanas o rurales generaron mayor cantidad de sobras que aquellas que vivían en zona semiurbanas. “A esto hay que añadir que sí se han observado diferencias significativas al estudiar los factores socioeconómicos. Así, a menor nivel educativo y menores ingresos familiares, también es menor la cantidad de disperdicio que se deja en el plato”, concluye el presidente de la FEN.

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