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  Noticia del: 06-04-2021

Los investigadores determinan que es fundamental impulsar nuevas políticas para cambiar los hábitos de los consumidores y combatir la obesidad. Los resultados indican una reducción del 6,4% en las compras de colas, del 4,1% en refrescos, del 3,9% en los zumos de alto contenido en azúcar y del 3% en batidos

El impuesto especial sobre las bebidas azucaradas ha cambiado parcialmente los hábitos de los consumidores. Es lo que se desprende de un nuevo estudio liderado por Toni Mora, director del Instituto de Investigación en Evaluación y Políticas Públicas de la Universidad Internacional de Cataluña (IRAPP – UIC Barcelona) y en el que han participado la investigadora Eleonora Fichera (Universidad de Bath), Beatriz G. López-Valcárcel (Universidad de las Palmas de Gran Canaria) y David Roche (IRAPP – UIC Barcelona).

El informe, que se ha publicado en la revista internacional Social Science & Medicine, ofrece nuevas evidencias en el marco de la línea de investigación que inició este equipo de investigadores y que analiza la respuesta de los consumidores a este impuesto especial que se implementó solo en Cataluña el 2017. El impuesto graba todas las bebidas embotelladas que contengan edulcorantes calóricos añadidos; 8 céntimos de euro por litro para bebidas que contienen entre 5 y 8 gramos de azúcar por 100 mililitros (ml) y 12 céntimos de euro por litro para bebidas que contienen más de 8 gramos de azúcar por 100 ml.

A partir de los datos obtenidos de los registros de compra de casi un millón de hogares (844.943) –desde un año antes de la entrada en vigor del impuesto hasta un año después– de una cadena de supermercados que cuenta con una cuota de mercado relevante, los investigadores han determinado que las familias han reducido significativamente el consumo de azúcar proveniente de las bebidas azucaradas. Concretamente, los nuevos resultados indican una reducción del 6,4% en las compras de colas de contenido alto en azúcar, del 4,1% en los refrescos de contenido medio de azúcar y del 2,5% en los que tienen altas cantidades de azúcar. También ha habido una reducción del 3,9% en las compras de zumos de alto contenido en azúcar y del 3% en batidos, un producto que contiene más de 5 gramos de azúcar por 100 ml. En total, de media y por persona en Cataluña, se ha reducido el consumo de bebidas azucaradas grabadas por el impuesto un 2,2%, una cifra que el investigador principal de la investigación, Toni Mora, considera relevante: “Se trata de un valor bajo, pero se observa que la medida ha tenido cierto impacto en determinados productos que el consumidor puede asociar como poco saludables”.

Por otro lado, el estudio revela que esta reducción de bebidas azucaradas ha comportado un aumento de las cantidades de azúcar consumidas en bebidas bajas en azúcar no gravadas por el impuesto. Por ejemplo, se han incrementado las compras de batidos y zumos con contenido en azúcar bajo un 17,5% y un 1,8%, respectivamente, y también han aumentado las compras de los zumos que no tienen gravamen un 2,4%. Según Mora, este incremento se ha producido porque “el consumidor ha escogido opciones más saludables dentro de las mismas categorías de productos” y ha remarcado que es importante que la industria “reformule todavía más el contenido de los productos y reduzcan determinados componentes nutricionales”.

Hay que impulsar nuevas medidas para combatir la obesidad

Además de la información sobre la compra, el estudio cuenta con información socioeconómica de la familia compradora y determina patrones diferenciados segundos sus características. En este sentido, los resultados concluyen que los consumidores habituales (los que compran de manera regular en el supermercado de donde se han extraído los datos) y los que tienen más recursos han sido los que más han reducido la compra de bebidas azucaradas. En cambio, en cuanto a las familias con menos recursos, los hogares con unos ingresos de hasta 18.400€ por unidad familiar y año, el descenso en el consumo de azúcar ha sido menos significativo en casi todas las categorías de productos. Por ejemplo, todas las familias han reducido las compras de refrescos de contenido medio de azúcar, exceptuando las que tienen las rentas más bajas, que han aumentado su consumo un 1,6%. Del mismo modo, las familias con menor renta han reducido el consumo de azúcar en colas un 3,1% mientras que las de renta media y media-alta lo han hecho un 5,3%.

Para Mora, existe un problema de información: “Los que saben leer adecuadamente las etiquetas nutricionales o conocen el contenido parten con ventaja” y argumenta que habría que impulsar más formaciones en las escuelas que alerten del poco valor nutritivo de determinados productos. De hecho, un estudio anterior dirigido por el catedrático de UIC Barcelona ya analizó el impacto que tiene la formación nutricional sobre las decisiones alimentarias de los jóvenes.

Los autores de la investigación concluyen que es fundamental impulsar nuevas políticas para combatir la obesidad y disminuir el consumo de estos tipos de productos y determinan que los impuestos de este tipo tendrían que ir acompañados de una campaña informativa transversal y de políticas que pongan el foco sobre el etiquetado y la reformulación de los productos. En esta línea, los investigadores exponen que estas medidas se tendrían que implementar de forma homogénea a nivel nacional, puesto que el hecho que solo se haya introducido en una región de España dificulta que la industria pueda reformular sus productos. “El gobierno español ha incrementado el IVA para estos productos, pero el consumidor solo reaccionará cuando sepa qué y cuánto paga de más para adquirirlos”, sentencia Toni Mora.

Podéis consultar el estudio completo en este enlace.

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