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  Noticia del: 18-10-2021

Las mujeres de entre 50 y 60 años sufren más COVID-19 persistente que los hombres, mientras que éstos padecen más lesiones faringo-laríngeas y en patología deglutoria y tienen estancias más prologadas en la UCI

La COVID-19 persistente se define como la permanencia de síntomas incapacitantes tras la infección aguda por SARS-CoV-2 de más de 4-12 semanas tras el inicio de los síntomas. Puede ocurrir entre un 10 y un 20% de los pacientes sintomáticos que han padecido la enfermedad, según la SEORL.En un estudio reciente de seguimiento durante un año de pacientes que habían pasado la COVID-19, encontraron que los síntomas más frecuentes fueron fatiga (52%), dolor (48%), y alteraciones del sueño (47%). Se registró deterioro neurocognitivo en un 36% de los casos y un 28% de los casos presentaron pérdida de olfato (hiposmia o anosmia) y pérdida del gusto. 

Otro estudio publicado en Nature demostró que las mujeres sufrían con más frecuencia la COVID-19 persistente en ese determinado rango de edad. La explicación de la mayor prevalencia de mujeres entre 50 y 60 años puede deberse a “las hormonas sexuales y su actividad inmunomoduladora”, según el doctor Isam Alobid. El especialista recuerda, además, que “las mujeres tienen respuestas inmunológicas, tanto innatas como adquiridas, más fuertes que los hombres, y tanto los genes como las hormonas están involucrados en esta diferencia”. Estas divergencias inmunológicas basadas en el género “contribuyen a variaciones en la incidencia de otras enfermedades y probablemente representan la principal causa de prevalencia femenina de COVID-19 persistente en adultos”, señala.

La consulta por disfonía por la COVID-19 es también más frecuente en mujeres, así lo explica el doctor Pedro Cabrera Morín, presidente de la Comisión de Laringología, Voz, Foniatría y Deglución. Sin embargo, “en lo referente a las lesiones faringo-laríngeas tras intubación prolongada por COVID-19, la prevalencia es mayor en hombres”. Este experto apunta que “en los cambios de voz, se observan frecuentemente que no se trata de parálisis de las cuerdas vocales, sino de anquilosis, o cicatrices posiblemente derivadas de la intubación, que precisan tratamiento quirúrgico”. Con respecto a la patología deglutoria, “también se observan más hombres afectados, y puede ser porque los hombres presentan más complicaciones y más estancias prolongadas en las unidades UCI”, añade, lo que influye en la aparición de “lesiones laríngeas, que son debidas a la propia iatrogenia de la intubación o traqueotomía, no a la propia enfermedad en sí”.

Dificultad para tragar asociada a la COVID-19

Asimismo, el doctor Cabrera manifiesta que se han descrito casos de pacientes de COVID-19 persistente con disfonía presentados como fatiga vocal, sin evidenciarse una causa orgánica, salvo la falta de cierre glótico en fonación. Respecto a la disfagia (dificultad para tragar) asociada a la COVID-19, el doctor Cabrera recalca que “es un síntoma importante, infravalorado, y que tiene buen pronóstico si se trabaja a tiempo”.

La COVID-19 persistente presenta una clínica muy variada en otorrinolaringología: lengua anormal; anosmia (pérdida de olfato); ageusia (pérdida del gusto); acúfenos, disfagia, etc. Las alteraciones del olfato son uno de sus síntomas más prevalentes y uno de los que generan mayores tasas de discapacidad y alteración de la vida. El tratamiento fundamental es el entrenamiento olfatorio durante al menos 6 meses. 

 

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