Los productos de higiene íntima femenina con etiqueta Eco de la UE tendrán aún menos tóxicos que el resto
La Comisión Europea amplía la lista de sustancias químicas prohibidas en las compresas, tampones y copas menstruales que aspiren a llevar esta certificación
La Comisión Europea acaba de fijar criterios más exigentes para reducir la presencia de sustancias tóxicas en los productos de higiene absorbentes que aspiren a conseguir la Ecoetiqueta de la UE. Entre estos nuevos criterios está la prohibición de un amplio listado de sustancias químicas concretas. Esto significa que las compresas, tampones y copas menstruales con dicha etiqueta, además de los pañales para bebés y otros productos, deberán tener aún menos tóxicos que hasta ahora, haciendo todavía más considerable la diferencia con los productos que no lleven tal distintivo.
Carlos de Prada, responsable de Hogar sin tóxicos, iniciativa que colabora con el European Environmental Bureau (EEB) en la difusión de la problemática de la contaminación química, celebra esta nueva decisión de la UE, por tratarse de productos que “están en contacto con la piel y mucosas y que se usan durante tiempos prolongados”.
Según De Prada, “la exposición a sustancias tóxicas a través de esa vía no debe subestimarse. No solo porque podría causar efectos localizados como, por ejemplo, irritaciones o alergias por el contacto directo, sino también porque esos contaminantes podrían absorberse, llegar al torrente sanguíneo y distribuirse así por el organismo, aumentando en cierto grado las probabilidades de diferentes problemas de salud asociados a esas sustancias”.
Para el responsable de Hogar sin tóxicos, “siempre es bueno que se proporcionen a los consumidores alternativas que les permitan elegir productos que reduzcan su exposición a sustancias tóxicas y, por tanto, más saludables. Especialmente si se trata de productos muy utilizados como es el caso”. No obstante, advierte que hasta que se materialice la aplicación de estos nuevos criterios, se establece un periodo de transición durante el cual seguirán en el mercado productos con la Ecoetiqueta concedida en base a la norma anterior, algo menos exigente.
Amplio listado de prohibiciones
Miriam Thiemann, responsable de consumo sostenible en el EEB, entidad que ha participado en la revisión de la norma de etiquetado ecológico de la UE para productos de higiene absorbentes, valora positivamente que “se han incorporado bastantes mejoras. Por ejemplo, la lista de sustancias peligrosas excluidas y restringidas ha aumentado considerablemente”. En efecto, los nuevos criterios establecen, por ejemplo, que ni el producto final ni cualquiera de sus componentes podrán contener sustancias que puedan ser cancerígenas, mutagénicas o tóxicas para la reproducción, ni tampoco sustancias disruptoras endocrinas, ni sustancias que sean persistentes, tóxicas y bioacumulativas en los seres humanos o en el medio ambiente.
Tampoco podrá estar presente ninguna clasificada como extremadamente preocupante (SVHC) por la Agencia Europea de Productos Químicos (ECHA), ni en los productos ni en sus componentes. En ese listado oficial de sustancias están incluidas hasta ahora unos 300 compuestos tóxicos.
Se especifican también algunas sustancias concretas que deberán evitarse, como 5-cloro-2-metil-4-isotiazolina-3-ona (CMIT), acrilamida en polímeros superabsorbentes, etoxilatos de alquilfenol y otros derivados de alquilfenol, algunos agentes antibacterianos (por ejemplo, nanoplata y triclosán), formaldehido y liberadores de formaldehido, nitroalmizcles y almizcles policíclicos, compuestos organoestánnicos utilizados como catalizadores en la producción de silicona, parabenos o ftalatos.
Restricción de fragancias e impurezas
En otro punto de la nueva normativa se establecen además restricciones sobre el uso de fragancias, lociones, tintas y colorantes si pueden estar en contacto con la piel, así como sobre los adhesivos y el contenido de monómeros residuales en los polímeros superabsorbentes. Finalmente, entre otras cosas, también se hace referencia a las impurezas prohibidas en el producto final por encima de unas concentraciones que se indican, sustancias como formaldehido, dioxinas, furanos, PCBs, hidrocarburos aromáticos policíclicos, fenoles como el bisfenol A o el nonilfenol, ftalatos, pesticidas, compuestos organoestánnicos o metales pesados.
En relación a estos temas, en enero de 2022 un total de 28 organizaciones europeas de salud ambiental enviaron una carta abierta a la Comisión Europea instándola a adoptar medidas restrictivas en toda la UE sobre la presencia de una serie de sustancias tóxicas en pañales de bebé de un solo uso, en cumplimiento del Reglamento REACH sobre sustancias químicas. Se hizo en apoyo a una iniciativa de la Agencia francesa para la Seguridad y Salud Alimentaria, Medioambiental y Ocupacional (ANSES) que, en 2020, presentó una propuesta fundada para restringir en toda la UE un grupo de sustancias extremadamente peligrosas en estos productos en concreto, con el objetivo de reducir los riesgos para la salud en bebés y niños menores de tres años. Para Carlos de Prada, “ello evidencia que existe desde hace tiempo una seria preocupación por la presencia de sustancias tóxicas en algunos productos de este tipo”.
Los requisitos de la Ecoetiqueta no se han reforzado solo en cuanto a las sustancias tóxicas, sino también en relación a otros criterios ambientales para todo el ciclo de vida de estos productos, desde el abastecimiento sostenible de materias primas hasta la reducción de residuos, incluidos los envases o las emisiones contaminantes.
La ecoetiqueta europea es una certificación de sostenibilidad para productos y servicios no alimentarios, que incluye también cosméticos, productos de papel, detergentes, textiles, muebles, electrónica y alojamientos turísticos.