La restricción europea de los pfas en envases alimentarios, amenazada por presiones empresariales de última hora
160 organizaciones sociales, científicas y ambientales, entre ellas Hogar sin tóxicos, reclaman a Bruselas que cumpla íntegramente el nuevo Reglamento de Envases y que mantenga su fecha de aplicación desde el 12 de agosto.
Un total de 160 entidades de la sociedad civil europea, entre ellas Hogar sin tóxicos, han dirigido una carta a la Comisión Europea instándola a resistir las fuertes presiones de última hora que están ejerciendo algunas industrias de alimentación, bebidas y envases para posponer y revisar la aplicación del nuevo Reglamento sobre envases y residuos de envases (PPWR). Este reglamento debería comenzar a aplicarse el próximo 12 de agosto y contempla, entre otros aspectos, la restricción de los peligrosos PFAS en envases en contacto con alimentos. Entre los firmantes de la solicitud hay organizaciones ambientales, de consumidores, comunidades afectadas y empresas comprometidas con la reutilización, que están uniendo fuerzas para frenar las demandas de grandes multinacionales como Coca-Cola, McDonald’s, Heineken y otras.
Los firmantes consideran que el Reglamento es “una medida crucial para proteger a los ciudadanos de la UE y al medio ambiente de estas sustancias químicas nocivas y persistentes” y reclaman que se aplique tal y como fue aprobado por el Parlamento Europeo, el Consejo y la propia Comisión. A su juicio, “cualquier retraso supondría un grave riesgo para la salud de los consumidores europeos y pondría en peligro la circularidad segura de los materiales secundarios”.
Para Carlos de Prada, responsable de Hogar sin tóxicos, que colabora con European Environmental Bureau (EEB) en la difusión de estas problemáticas, “resulta especialmente preocupante que, cuando faltan menos de tres meses para que se comience a aplicar el Reglamento, determinadas empresas intenten retrasar y revisar una medida tan necesaria para reducir la exposición de la población a contaminantes tan preocupantes como los PFAS, que tienen en los envases alimentarios una de sus vías de entrada en el organismo humano”.
La reacción de las organizaciones sociales llega después de que 138 empresas de los sectores de envases, alimentación y bebidas enviaran el pasado 29 de abril una carta a la Comisión en la que se solicitaba retrasar e incluso modificar disposiciones clave del Reglamento. Una petición que, de ser atendida, podría representar el aplazamiento de la restricción de los PFAS y la flexibilización de otras obligaciones, como la limitación de los envases de plástico de un solo uso y varias medidas destinadas a prevenir la generación de residuos en origen y/o a fomentar su reutilización.
Reciclar no es suficiente
En opinión de los colectivos ambientales, este tema deja en evidencia a algunas empresas que presumen de su compromiso ecológico cuando “ahora buscan debilitar las normas de reducción de envases, retrasar las medidas de seguridad química y limitar la implementación de sistemas de reutilización. Sin embargo, los objetivos obligatorios de reutilización del Reglamento existen precisamente porque el reciclaje por sí solo no puede lograr el cambio estructural que Europa necesita para reducir los residuos de envases”. Estiman que “debilitar tal tipo de medidas supondría un riesgo para la salud de los ciudadanos, y además comprometería los objetivos de conseguir una economía circular, algo en lo que el Reglamento amenazado se considera esencial”.
Las ONG denuncian la irregularidad que supondría que un Reglamento que ya ha sido aprobado no se cumpla, puesto que dicho Reglamento “es el resultado de un proceso de codecisión completo y riguroso durante el cual fue sometido a un exhaustivo escrutinio, consulta pública y debate democrático. Reconsiderar los compromisos políticos ya alcanzados sentaría un precedente peligroso, debilitando la confianza en el Derecho de la UE y creando una inestabilidad regulatoria permanente”.
Como señala Carlos de Prada, “la Comisión deberá mantenerse firme y demostrar que sirve al interés público, como es la defensa de la salud, sin plegarse ante las presiones de algunas empresas”. Especialmente teniendo en cuenta que, como comentan los colectivos firmantes, las empresas que ahora presionan a la Comisión no representan a toda la cadena de valor del embalaje. De hecho, muchas empresas del sector del embalaje “optaron por no firmar y mantienen su compromiso con la implementación exitosa y adecuada del Reglamento sobre la Residuos de Envases y Productos de Envases (PPWR)”.