Decálogo para una Navidad con menos tóxicos
Desde Hogar sin Tóxicos dan ciertos consejos para reducir los tóxicos en esta época del año.
Alimentos, juguetes, ropa o cosméticos, entre otros productos, pueden contener sustancias químicas perjudiciales para nuestra salud. Desde Hogar sin tóxicos te damos 10 pistas, basándonos en la evidencia científica, para reducir la carga tóxica de los banquetes y regalos durante las fiestas navideñas.
1. Banquetes, sí, pero ecológicos
Las comidas con la familia suelen ser una parte central de nuestras celebraciones. Siempre que puedas opta por alimentos y bebidas producidos de forma ecológica, con la consiguiente certificación oficial. Vinos, cavas y espumosos, turrones y polvorones, carnes (cordero, cochinillo, etc.) y, por supuesto, las frutas y verduras… todo esto está disponible en versión eco. El responsable de Hogar sin tóxicos, Carlos de Prada, explica que “acaso sea la alimentación en lo que se puede actuar de forma más sencilla y eficiente para reducir la exposición a algunas sustancias tóxicas concretas”. Así reducirás la ingesta de, por ejemplo, residuos de pesticidas sintéticos y otras sustancias en tus banquetes navideños, y los platos tendrán un mejor perfil nutricional.
2. Unas Navidades muy ‘frescas’
Son fechas especiales y, ya que buscamos comidas especiales, intentemos primar el consumo de alimentos frescos o lo menos procesados posible. Así reduciremos, por ejemplo, la exposición a una serie de posibles aditivos alimentarios: colorantes, conservantes, antioxidantes, saborizantes, aromatizantes, edulcorantes, antiapelmazantes, emulgentes, gelificantes, estabilizantes, espesantes, etc. Todos esos elementos que en las etiquetas aparecen con una E seguida de un número y que pueden estar presentes en los alimentos procesados y, en especial, en los ultraprocesados. En caso de ingerir alimentos procesados o ultraprocesados, es preferible que sean también de producción ecológica, ya que suelen contener menos aditivos debido a las notables restricciones a su uso que establece la normativa europea de productos ecológicos. En estos alimentos, la lista de aditivos tolerados es mucho más corta y su uso está mucho más condicionado. Además, hay algunas categorías de ellos que no se permiten o se restringen muy severamente en dicha normativa, como sucede con colorantes y edulcorantes.
3. Que no te den tanta lata
Ojo con las conservas, por muy premium que sean, y fijémonos en los materiales en contacto con alimentos. Reducir el consumo de alimentos enlatados, según diferentes estudios científicos, puede disminuir la exposición a sustancias perjudiciales como ciertos bisfenoles que pueden estar en las resinas que recubren el interior de algunas latas de conserva para que el alimento no esté en contacto directo con el metal. Porque, de hecho, como se ha visto en el caso del famoso bisfenol A, las latas pueden ser una vía muy relevante a través de la cual estos compuestos químicos pueden llegar al cuerpo humano. Se ha demostrado que estas sustancias pueden pasar a los alimentos contenidos especialmente cuando son ácidos, tienen grasa y en condiciones de calor. Preocupa a los científicos que muchas de estas sustancias puedan actuar como disruptoras endocrinas, causando efectos adversos en la salud a muy bajas concentraciones. La Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) decidió recientemente rebajar 20.000 veces la concentración que consideraba segura del bisfenol A y la Comisión Europea propuso prohibir la presencia de esta sustancia en diferentes materiales en contacto con la comida.
4. No calientes las sobras en tuppers de plástico
Un clásico de las comidas navideñas son los excesos… y con ellos las sobras que guardamos para comer al día siguiente. Sin embargo, muchos plásticos de tuppers y envases pueden contener sustancias perjudiciales que acaben contaminando los alimentos, aunque sea a bajas concentraciones. A pesar de su apariencia inerte, los plásticos pueden ser productos químicos muy complejos, que con frecuencia pueden contener sustancias preocupantes. La Agencia de Protección Ambiental de Dinamarca analizó diferentes tipos de plásticos y encontró que en ellos puede haber presencia de hasta 132 sustancias o grupos de sustancias tóxicas diferentes. Algunas de ellas podrían estar presentes en algunos plásticos en contacto con alimentos. El riesgo de contaminación se potencia con el calor, y más aún si se trata de alimentos grasos. Mejor, por lo tanto, no calentar alimentos en un tupper al microondas para evitar la posible migración de sustancias a la comida y de ahí a nuestro organismo.
5. Di “no” a los contaminantes orgánicos persistentes
Las grasas saturadas de origen animal, como las asociadas al consumo de ciertas carnes rojas, embutidos y otros alimentos, están a la orden del día en algunas comilonas navideñas. En consonancia con las recomendaciones de las autoridades sanitarias, es aconsejable moderar su consumo siempre… pero más aún en estas fechas tan dadas a excesos. Entre otros beneficios, ello puede contribuir a reducir la ingesta de, por ejemplo, algunos contaminantes orgánicos persistentes (COPs) que podrían tener efectos negativos sobre la salud y que tienden a acumularse especialmente en algunas grasas. Son sustancias como los PCBs, dioxinas, retardantes de llama bromados, etc. que contaminan el medio ambiente y cuya concentración puede ir creciendo a medida que se asciende por la cadena alimentaria. Por otra parte, puede ser bueno no cometer excesos tampoco en la ingesta de algunos pescados y mariscos. Siempre es mejor tender a la mesura, compaginando los beneficios que puede tener la alimentación con algunos de estos animales con la prevención de los posibles perjuicios de algunos contaminantes que pudieran contener. Si es posible, sería bueno también saber de dónde proceden y evitar aquellos de zonas que puedan estar más contaminadas.
6. Mira con lupa los cosméticos
Que levante la mano quien no haya regalado cosméticos en Navidad. Se recomienda optar por cosmética ecológica (ojo, porque estos productos no suelen estar presentes en establecimientos convencionales, sino sobre todo en ecotiendas especializadas). Hay que buscar sellos que ofrezcan garantías acerca de la ausencia de una serie de sustancias de origen petroquímico. La ciencia ha encontrado en algunos cosméticos varios compuestos asociados a efectos como los de alteración hormonal (disrupción endocrina). Un aspecto sobre el que han advertido los científicos es la posible presencia de sustancias problemáticas en algunas fragancias, que pueden estar incorporadas a productos de cosmética o aseo personal o en los perfumes propiamente dichos. La industria de las fragancias utiliza una enorme cantidad de sustancias químicas distintas, muchas de ellas sintéticas. Son en total unos 4.000 compuestos diferentes, al menos por lo que se sabe. Seamos conscientes de que las etiquetas de muchos productos no informan adecuadamente de su composición, ya que existen leyes de secreto comercial que amparan a las empresas.
7. ¿Y qué pasa con los juguetes?
Puede ser complicado compaginarlo con los deseos de los niños pero, si es posible, intenta optar por juguetes hechos con materiales lo más naturales posible. Algo difícil ante la hegemonía de materiales como los plásticos, que en ocasiones pueden contener determinados compuestos químicos. Según informes de Child Rights International Network (CRIN), las deficiencias de la legislación actual permiten que muchas sustancias tóxicas no reguladas puedan estar presentes en los juguetes. La propia Comisión Europea halló graves deficiencias en la Directiva de Seguridad de estos artículos y propuso ampliar algo la lista de tóxicos que deberían restringirse. El Parlamento Europeo pidió ampliar aún más el listado incluyendo sustancias como las que son tóxicas, persistentes y bioacumulativas (PBT). De todos modos, según Hogar sin tóxicos, “a día de hoy aún no se sabe si se restringirá o no la presencia de algunas sustancias perjudiciales que hoy podrían estar presentes, legalmente, en algunos juguetes”. Se prevé que, tras ser debatida, la reforma pueda ser adoptada en 2025. Otro problema es que, aunque la normativa actualmente vigente solo cubra un limitado número de sustancias, no es infrecuente que se den incumplimientos en relación a ellas. En cualquier caso, “aunque son normas deficientes, son mejores que las de otras zonas del planeta. Por ello, también se debe poner atención a la procedencia de los juguetes”, recuerda Hogar sin tóxicos.
8. Regala ropa, pero que sea natural
La ropa es uno de los regalos más recurrentes en Navidad. Hoy buena parte de los productos textiles se elaboran con materiales sintéticos, sobre todo plásticos. Hogar sin tóxicos recomienda elegir, en lo posible, prendas con tejidos naturales y certificación ecológica e informarse bien de lo que realmente representa cada tipo de etiqueta. Por solo citar un ejemplo de sustancias tóxicas que pueden estar presentes en los textiles, hay ropa de abrigo que ha sido tratada con algunos PFAS para dotarla de propiedades hidrófugas y/o antimanchas. Estas sustancias se conocen como “tóxicos eternos” por su alta persistencia. Un estudio mostró que más de la mitad de las chaquetas y prendas de abrigo para niños analizadas en varios países contenían estas sustancias, algunas de las cuales han sido asociadas por la ciencia efectos adversos sobre la salud. Otro punto importante: Hogar sin tóxicos aconseja huir de apreciaciones muy livianas y falaces acerca de lo “ecológico”, como las relacionadas con la ropa elaborada a partir de plásticos reciclados.
9. Ventila la casa, también en Navidad
Ya lo sabemos: en Navidad hace más frío, y eso forma parte de su encanto. Por eso solemos pasar más tiempo en espacios cerrados que, además, pueden estar peor ventilados que cuando hace buen tiempo. Así que recordemos la necesidad de ventilar bien las estancias. En los espacios cerrados puede darse una mayor concentración de ciertos contaminantes como, por ejemplo, compuestos orgánicos volátiles perjudiciales. A ello pueden contribuir diferentes factores, entre los cuales figura el uso de determinados productos de limpieza convencionales o ambientadores. Con frecuencia utilizamos para limpiar muchos productos diferentes, algunos superfluos, los aplicamos en cantidad excesiva y algunos de ellos son incluso demasiado fuertes. Para reducir la posible presencia de tóxicos, lo más recomendable siempre, en estas fechas y también el resto del año, es emplear productos de limpieza con etiqueta ecológica seria o si se puede, productos caseros como jabón natural, vinagre, bicarbonato y limón. El polvo doméstico puede contener también muchas sustancias perjudiciales que podemos inhalar con él, por lo que deberemos eliminarlo mediante un paño húmedo o, en su caso, un aspirador, evitando levantarlo. Una parte del problema son los micro y nanoplásticos que flotan en el aire de interiores: en un solo metro cúbico de aire puede haber miles de estas partículas.
10. Prepárate para un 2025 menos tóxico
Como último consejo, aprovecha, si tienes más tiempo estas vacaciones, para informarte en profundidad sobre la importancia de reducir la exposición a sustancias tóxicas cotidianas más allá de estas fechas. Por ejemplo, a través de los diferentes informes y libros que se publican desde la iniciativa Hogar sin tóxicos. La información es la base de la prevención. Una información que siempre debe basarse en la evidencia científica y ser interpretada desde la tranquilidad, sin alarmismos innecesarios pero avanzando en la necesaria concienciación. Ten siempre presente el principio de precaución: sabemos que estamos rodeados de cada vez más sustancias sintéticas y que algunas de ellas pueden ser nocivas para nosotros, así que la actitud más razonable es protegernos, proteger a los nuestros y optar siempre que podamos por las alternativas más saludables que tengamos a nuestro alcance.