Se encuentra en:     Inicio / Artículos / Los protectores solares naturales más recomendados

La piel, el órgano que recubre el cuerpo, tiene como función principal actuar como una barrera y protegerlo contra agentes externos dañinos. La exposición al sol aporta beneficios pero también supone riesgos para la salud, según sea la exposición en cuanto a duración, momento del día, altitud y latitud en la que estemos, la estación del año y según nuestro fototipo de piel.

Hay que prevenir los problemas que se asocian a la exposición solar y que van desde la inflamación aguda de la piel por una quemadura solar hasta el riesgo más grave, el cáncer de piel, pasando por el envejecimiento cutáneo prematuro (fotoenvejecimiento) entre otros… pero ¿cómo nos protegemos?

Fotoprotección (FP) intrínseca o endógena: La piel posee mecanismos propios de defensa frente a las radiaciones solares, como el aumento de la síntesis de melanina, que se traduce en el bronceado; este pigmento oscurece la piel, absorbe la energía de los rayos ultravioleta (UV) y evita que penetren profundamente en los tejidos.

FP exógena: En primer lugar hay que evitar o reducir la exposición solar, eligiendo las horas del día menos peligrosas. Hay que usar ropa y complementos (sombreros, gafas…) que protejan de los rayos solares. Y como tercera línea de acción está el uso de fotoprotectores; estos pueden ser:

 -Tópicos: cremas, lociones, geles… Protegen la parte del cuerpo sobre la que se aplican, al evitar la penetración cutánea de las radiaciones UV. ¡Siempre hay que usar fotoprotectores tópicos en las zonas de piel expuestas al sol!

 -Sistémicos: ingredientes que protegen la totalidad de la piel, al actuar desde el interior del organismo. No excluyen nunca el uso de fotoprotectores tópicos. 

Los Carotenoides y algunas Vitaminas, Minerales y Aminoácidos, entre los protectores solares naturales más recomendados

Carotenoides

Son pigmentos orgánicos, presentes naturalmente en plantas y organismos fotosintéticos (algas, bacterias y algunas clases de hongos), responsables de los colores amarillo, naranja y rojo de muchas frutas, hortalizas y flores. Son más de setecientos, siendo los más importantes los alfa y beta-carotenos, licopeno, luteína, astaxantina, zeaxantina… Diferentes estudios han demostrado que previenen el daño en la piel de los rayos UV, reducen el riesgo de eritema por exposición prolongada al sol y aumentan la síntesis de melanina, acelerando la aparición del bronceado.

Se pueden adquirir a través del consumo de frutas y hortalizas o de complementos alimenticios, que aportan la ventaja de conocer la cantidad exacta que consumes.

Βeta-carotenos: Estos carotenoides se transforman en vitamina A en nuestro organismo, por lo que también se les conoce como provitamina A. La actividad biológica de la vitamina A está ligada a la protección de los epitelios. Los encontramos en frutas y hortalizas como papaya, melocotón, zanahoria, calabaza, pimientos… Poseen actividad antioxidante y ayudan a la piel a broncearse, protegiéndola al disminuir los efectos nocivos de la radiación UV.

Astaxantina: Carotenoide de gran poder antioxidante, muy eficaz contra los efectos dañinos de la luz solar y muy beneficiosa para la piel, la vista, y la salud celular. Es producida por diversos tipos de microalgas a las que protegen frente a la radiación UV.

Licopeno: Carotenoide que se encuentra en frutas y verduras de color rojo (tomate, sandía, pomelo rosa…) Es un potente neutralizador de radicales libres que atenúa los daños oxidativos sobre células y tejidos. Además de su acción antioxidante también posee una importante acción antiaging.

Algunos nutrientes: vitaminas, minerales, aminoácidos…

Vitamina E: Vitamina que se encuentra de forma natural en el aceite de aguacate, aceites de semillas de girasol o de calabaza, en almendras, avellanas, cacahuetes, acelgas, espinacas, col, brócoli, aguacate, papaya, albaricoques... Combate el daño cutáneo de la radiación UV y previene la quemadura solar, por su actividad fotoprotectora. Además, es un potente antioxidante que lucha contra la peroxidación lipídica, protegiendo las membranas celulares del ataque de los radicales libres de oxígeno; lo que se traduce en un efecto antiaging a nivel de piel.

Vitamina D: Diferentes estudios científicos han probado que la suplementación oral con vitamina D resulta ser beneficiosa para la piel expuesta a la radiación UV, ya que esta vitamina tiene actividad fotoprotectora, al ayudar a reducir la formación de edema y de vesículas tras la exposición al sol, típicas de las quemaduras solares.

Tirosina: El aminoácido tirosina es el precursor de la melanina. Si aseguramos el aporte del aminoácido tirosina, aseguramos uno de los factores indispensables para la síntesis de melanina, el protector intrínseco de la piel.

Cobre: El cobre juega un papel imprescindible en la formación de melanina, ya que permite que nuestro cuerpo pueda utilizar la tirosina. Interviene en todos los pasos que sufre el aminoácido tirosina hasta convertirse en melanina. Además, es fundamental para la elasticidad de la piel y para mantener un aspecto joven, ya que es necesario para la estructura adecuada de malla de la dermis.

Cuando se formula un protector solar sistémico es muy interesante añadir ingredientes con otras actividades complementarias a la fotoprotección

Un complemento alimenticio a base de ingredientes fotoprotectores mejorará, en gran medida, si añadimos a su fórmula ingredientes naturales que aporten actividades complementarias a la protección solar, como son la actividad antiinflamatoria y la antiaging (actividad antioxidante + hidratante + nutritiva-reparadora). Por lo que son muy recomendables los aceites de espino amarillo y de aguacate, ricos en ácidos grasos Omega 7, 9, 6 y 3, además de aportar vitaminas A y E, flavonoides, polifenoles, carotenoides…

Sonia Clavería Gracia. Médica de familia. Departamento Técnico de Novadiet. www.novadiet.es

 

Volver al listado